"...yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta,..."

Frase de la Semana

“La gente más desdichada es la que le teme al cambio”.

John Mason

viernes, 9 de abril de 2010

Las tres preguntas que Jesús hizo a Pedro. Juan 21:15-19.




Algunos titulan este segmento de la palabra de Dios como “Apacienta mis ovejas”, sin embargo en mi lectura diaria me detuve solo en meditar en el ¿Por qué Jesús le pregunto a Pedro tres veces si lo amaba?, por lo que decidí realizar el siguiente estudio.

Lo primero que vino a mi mente para tratar de descifrar esto, fueron mis estudios en torno al arte de hacer preguntas y recordé los diferentes tipos de preguntas, tales la pregunta genuina (conlleva la expectativa que haya otro que la responda), la pregunta retorica (conlleva la expectativa de que quien la reciba, solo la escuche), la pregunta verificativa (permite identificar la presencia o ausencia de aprendizaje en otros), la pregunta averiguativa (se puede detectar una inquietud genuina por enterarse, por conocer, algo que quien pregunta desconoce), la pregunta abierta (confiere un amplio campo de iniciativa a quien responde para que diga cuanto desea o como lo desea en torno a aquello que le es preguntado), la pregunta cerrada (aquella que solo permite que quien responda lo haga diciendo “Si” o “No”) y la pregunta que lleva contrabando (ya que hay siempre determinados contenidos que la pregunta carga consigo, de manera más o menos explícita).

Al revisar esto, definitivamente la pregunta de Jesús ¿me amas? No fue una pregunta cerrada, no fue una pregunta retorica, no fue una pregunta con contrabando o con una intención oculta, ya que en él hay bondad, él es amor, ni mucho menos averiguativa, ya que él conoce de antemano todo, él es omnisciente.

Fue una pregunta muy genuina, ya que él deseaba una respuesta de parte de Pedro y principalmente considero que fue una pregunta verificativa ya que él deseaba identificar si su discípulo había aprendido el concepto de lo que realmente significa amar.

Cuando recordamos las acciones de Pedro, uno de los relatos que primero viene a nuestras mentes fue el momento del canto del gallo, cuando antes que el cantara, Pedro había negado 3 veces que conocía a Jesús. Fue un momento muy triste y amargo en la vida de Pedro, que desgarro su corazón, que lo llevo a poner su rostro en tierra, pero que lo llevo al arrepentimiento.

Es por esto que muchos al analizar este pasaje sacan a la luz la negación triple de Pedro y consideran que era necesario que Jesús comprobará si realmente se había arrepentido de sus palabras al preguntarle 3 veces si lo amaba. Sin embargo, aunque considero la validez de esta interpretación creo que Jesús necesitaba confirmar si realmente Pedro había aprendido el significado de amar, no solo de amarlo a él si no al prójimo.

Cuando revise el texto original, me percate que en las primeras dos preguntas Jesús utiliza la palabra ágape (amor sacrificial, amor que es entrega) y en la tercera él usa la palabra fileo (amor filial, amor amistad), ahora bien, en las primeras dos respuestas que Pedro da, lo hace con la palabra fileo (quienes algunos traducen como querer), y lo hace de la misma manera en la tercera respuesta.

Al ver Jesús las respuestas de Pedro a las dos primeras preguntas vemos que verificó que no había una comprensión de la misma, por lo que cambia su pregunta en la tercera oportunidad con un verbo que le era de más fácil comprensión a su discípulo, hasta ahora la relación que Pedro había tenido con el verbo amar solo había sido de afecto, afinidad y no de entrega.

Sin embargo, al Jesús repetir 3 veces esta pregunta genero que Pedro meditara internamente en las respuestas que estaba dando, le permitió auto indagarse, hacerse una revisión interna, lo llevo a revisar sus motivaciones y sus verdaderos sentimientos. Esto lo podemos notar en su tercera respuesta, cuando florece la tristeza, y cuando reconoce la omnisciencia de Jesús.

A pesar de esta actitud de Pedro, considero que no pudo ver la genial manera que tuvo Jesús para tratar de mostrar el significado de amar. Puedo ver que no solo en sus preguntas estaba esta intención, Jesús contesto 3 veces a Pedro “apacienta mis ovejas”, donde refleja el acto de servicio a otros, el acto de ser entrega por otros, parafraseando le dijo "Pedro, amarme a mí es que entregues tu vida por aquellos que están perdidos, deseo que seas el pastor de mis ovejas”, pero no fue hasta la tercera respuesta de Pedro cuando Jesús hace más explicito este mensaje y profetiza como terminará la vida de Pedro, la cual no es más que siendo entrega por la iglesia, dando su vida por Jesucristo, la historia nos confirma que Pedro padeció una muerte de cruz, pero inversa, con la cabeza hacia abajo, ya que él considero indigno morir como Jesús.

En sus respuestas, Pedro no manifestó haber aprendido el significado del verbo amar, sin embargo las acciones que el género luego de estas demuestran que no solo las comprendió, sino que las incorporo en su vida, vemos como Pedro lucho por la predicación de la palabra de Dios, lucho por revelar a Jesús al pueblo Judío. Un dato curioso que encontré es que en sus escritos, en sus cartas, podemos ver que en nueve oportunidades al hacer referencia al verbo amar, uso la palabra ágape; su mirada, su perspectiva en torno al significado del amor había cambiado.

Al finalizar este estudio, solo me queda preguntarte, que responderías si Jesús te preguntará ¿Me amas? ¿Realmente me amas?


Rafael Elías Blanco Méndez.
Coach certificado MCC.

2 comentarios:

  1. Jesús deseaba que Pedro siguiera avanzando para alcanzar la meta a la cual fue llamado y por eso intervino en su vida a través de estas tres preguntas.

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  2. muy bueno este estudio, conforme a las costumbres de época ante respuestas muy comprometedoras debían de formular las preguntas tres veces para tener la certeza de que eran cociente del compromiso adquirido

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